CARNAVALES EN EL MUNDO : ITALIA PrevioPróximo
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Top of pagePrevious messageNext messageBottom of page Link to this message Zarina (Zarina)  Enviando en: miércoles, 26 de enero, 2005 - 03:25 pm Editar Mensaje Borrar Mensaje    Mover Mensaje (Sólo Moderador/Administrador) Prohibir IP de este Remitente (Sólo Moderador/Administrador)
CARNAVALES EN EL MUNDO : ITALIA

Es difícil hacer referencia a los carnavales europeos sin, inmediatamente, pensar en el de Venecia. Venecia es el carnaval, lo que no significa ni mucho menos que si no has visto el de Venecia no hayas visto ningún otro. Es el carnaval e indiscutible protagonista por tradición, por evocación y por la sencilla razón de que Venecia en sí es ya una ciudad enmascarada, misteriosa y mágica, en la que en lugar de moverte por un decorado lo vives. Si bien es cierto que para muchos las hordas de turistas han restado autenticidad al evento, es importante tener en cuenta que acudir al carnaval veneciano significa saberlo descubrir. No se puede ir a Venecia pensando en los carnavales de Cádiz o de Brasil, porque entonces la decepción está asegurada; el carnaval de Venecia tiene personalidad propia y magia propia y va más allá de la turística imagen de la nariguda máscara del doctor de la peste que abarrota los talleres de la ciudad.



Antaño el carnaval ya constituía una de las fiestas populares más apreciadas por los ciudadanos. Ya en el siglo XI, cuando Venecia era una potencia temida y triunfaba en el Mediterráneo, hay referencias a su existencia pero no fue hasta doscientos años más tarde cuando se declaró festividad pública. Celebrar el carnaval, suponía además, una especie de cantar de gesta, pues en él se utilizaban acontecimientos históricos como fuente de inspiración, de forma que historia y realidad se mezclaban y confundían formando parte del ingrediente festivo. Sucedió así con la victoria de la Serenissima sobre los turcos, que fueron derrotados en 1571 en la batalla de Lepanto y que sirvió de motivo para volverla a festejar en los carnavales del año sucesivo. Pero es, indudablemente, en el siglo XVIII cuando el carnaval de Venecia logra su máximo apogeo. A él acudían aristócratas provenientes de lugares diversos y no era raro que los príncipes y nobles europeos se escaparan a divertirse y disfrutar de la riquísima estación lírica programada durante las fechas. El esplendor y éxito del carnaval se hundió con la decadencia de la ciudad; con su pérdida de poder también se perdió la fuerza de la vida intensa y exagerada de sus ciudadanos y hasta hace tan sólo veinte años no se había recuperado su tradición carnavalesca. Ahora, muchos venecianos se sienten abrumados por la invasión turística y se marchan fuera durante esta temporada, pero muchos otros se quedan e incorporan al ambiente callejero y musical, siendo partícipes de la fiesta y contribuyendo con sus disfraces al espectáculo visual y extravagante en las tardes de Piazza San Marco. Más información: http://www.venice-carnival.com/
Top of pagePrevious messageNext messageBottom of page Link to this message Fantasma  Enviando en: domingo, 13 de febrero, 2005 - 01:02 pm Editar Mensaje Borrar Mensaje    Mover Mensaje (Sólo Moderador/Administrador) Prohibir IP de este Remitente (Sólo Moderador/Administrador)
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Top of pagePrevious messageNext messageBottom of page Link to this message Bambola  Enviando en: jueves, 07 de julio, 2005 - 05:58 am Editar Mensaje Borrar Mensaje    Mover Mensaje (Sólo Moderador/Administrador) Prohibir IP de este Remitente (Sólo Moderador/Administrador)
Viareggio: il Carnevale impazza!
Il Carnevale di Viareggio è da sempre uno dei più rinomati carnevali d'Italia e, se la sua storia ufficiale risale a ben 131 anni fa (1873), le radici storiche affondano ben più indietro, almeno ai tempi del Ducato di Lucca, quando veniva concessa al "popolino" una giornata in cui dar libero sfogo alle proprie invettive, alla voglia di rivalsa sui governanti, alla voglia di trasgredire e far festa.
Dal 1873, comunque, prendono origine in forma ufficiale i "corsi mascherati di Viareggio", sulla Via Regia, che nascono per iniziativa di giovani dell'alta borghesia viareggina, frequentatori del Caffè del Casinò; ben presto tuttavia il popolo si impadronirà di questa festa, rendendola un'autentica festa della gente.
Oggi il Carnevale di Viareggio è festa di tutti, dal carattere addirittura internazionale: attenzione, tuttavia... l'anima autenticamente viareggina non si è certo persa ed oggi la si può ritrovare, dopo i fantasmagorici festeggiamenti dei corsi mascherati, nelle feste rionali, che infiammano i quartieri di Viareggio e che si prolungano per intere nottate.
Vale quindi la pena di conoscere questa manifestazione, di parteciparvi nella sua interezza, scoprendone quegli aspetti forse meno noti ma anche più "veri".
Viareggio
Top of pagePrevious messageNext messageBottom of page Link to this message Bambola  Enviando en: jueves, 07 de julio, 2005 - 06:36 am Editar Mensaje Borrar Mensaje    Mover Mensaje (Sólo Moderador/Administrador) Prohibir IP de este Remitente (Sólo Moderador/Administrador)
Carnaval de Viareggio..
Es cuestión de gustos, me supongo..
Viareggio siempre se ha caracterizado por sus famosos carnavales. Pero no lo discuto solo los invito al proximo..vave..
El carnaval de Viareggio no es tan voluptuoso como el de Río ni tan universal como el de Venecia, pero tiene más ambiente familiar que el primero y más autenticidad que el segundo. Es decir, que el impacto del turismo no ha conseguido desvirtuarlo ni alterar su naturaleza popular. Quizá porque los toscanos son particularmente celosos de sus tradiciones —el Palio de Siena— y porque las carrozas, igual que sucede con las fallas valencianas, constituyen la respuesta popular a las propias inquietudes.

Así se explica que el desfile carnavalesco, envuelto en colores, generoso presupuesto y abrumador jaleo infantil, se haya convertido en una crónica tridimensional del año. Unas veces con el ánimo de parodiar el teatro de la política italiana —no hay mejor personaje recurrente que Berlusconi— y otras para regodearse con los grandes símbolos de la globalización. Incluido el caballo de Gandalf, la barriga de Sharon y el turbante de Bin Laden.

DESFILE TRANSGRESOR. La censura está prohibida. O sea que los vecinos de Viareggio, propicios a revalidar la doctrina de Federico Fellini —«en carnaval no nos disfrazamos, somos quienes realmente somos»—, osan a transgredir en la impunidad del desfile todo cuanto no han podido hacer en el curso del ejercicio. Sin miedo al alcalde ni a las autoridades eclesiásticas, decididamente resignadas a naufragar en el desierto de los templos parroquiales.

Y es que la inversión de papeles redunda en la imaginación de los maestri cartapestai, cuyas manos transforman la pasta de papel, la madera y el yeso en gigantescos ninots transportables. La tarea les entretiene durante ocho meses del año y les concede un relativo margen de independencia.

Relativo porque son las comisiones de cada barrio quienes someten al fragor democrático la elección iconográfica de la respectiva carroza. Siempre considerando la importancia del tamaño —algunas carrozas merodean los 30 metros—, la espectacularidad del resultado y los recursos económicos que se han ido acumulando en el hormiguero durante el año.

Porque el carnaval, como sucede en otras manifestaciones de la vetusta toscana, es el resultado de una diferenciación gremial. Cada barriada rivaliza con la de al lado o con la de más allá para dar la nota cuando las calles de Viareggio emulan el calor popular y remoto del sambódromo.

Con una diferencia: Río de Janeiro carece del Burlamacco, sobrenombre de un payaso de paja con indumentaria de arlequín que nació en 1931 para dar la respuesta a la voluntad popular de un padrino. Transcurridos 74 años, el personaje no ha envejecido y deambula entre las carrozas con más orgullo que nunca porque los vecinos de Viareggio derrochan en el carnaval.

OFICIOS CON ARTE. El esplendor recuerda el impacto efímero de los fuegos artificiales. No sólo porque a la vuelta del carnaval esperan impacientes el señor alcalde, las autoridades eclesiásticas y el invierno. También porque Viareggio, más allá de la temporada veraniega y del turismo adinerado que alquila las villas estilo liberty, es históricamente un pueblo de pescadores y de carpinteros.

Los unos y los otros han dado una impronta profunda a la fiesta del carnaval. Porque los carpinteros construyen. Y porque los pescadores incorporan a las carrozas los recursos tecnológicos de la industria naval, de modo que los ninots se mueven y articulan como si tuvieran vida propia.

Un síntoma de los nuevos tiempos que los viejos del lugar agradecen sin escepticismo. Particularmente en las mesas a media luz del Café del Casino. Fue aquí donde un grupo de mocetones burgueses propuso organizar un gran desfile colorista y transgresivo, amparándose, naturalmente, en los excesos y en la permisividad del santo carnaval.

Sucedió en 1873, aunque ya hacía varias décadas que el Ducado de Lucca concedía a los vecinos de Viareggio la posibilidad de desahogarse una vez al año y de romper las convenciones sociales.

La tentación queda a disposición de los turistas que decidan acercarse al inminente Carnaval de 2005. En caso afirmativo, el viaje no puede sustraerse a la belleza ni al interés monumental que despiertan la zona circundante. No sólo porque Lucca, la patria de Puccini, se encuentra apenas a 25 kilómetros sin demasiado jaleo mundano. También porque el reducto septentrional de la Toscana compagina la plaza de los milagros —Pisa— con una ruta interior donde ondean las colinas, las vides y los cipreses.




Carnaval de Viareggio
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